El Twitestival convocó en Quito a un grupo variopinto de usuarios

Para los usuarios de las comunidades virtuales, el Twitestival (festival de Twitter) fue el mejor motivo para relacionarse con gente afín a las redes sociales y, por supuesto, con seguidores de este microblog, considerado como la última gran revolución dentro de mundo de las redes sociales.

La cita fue el jueves anterior, cerca de las 20:00, en el bar El Aguijón, ubicado en la calle Calama, en La Mariscal. A este lugar concurrió un grupo variopinto de cibernautas: ingenieros informáticos, artistas, comunicadores, estudiantes universitarios, publicistas, abogados, músicos y jóvenes empresarios.

Aunque muchos de ellos mantienen una constante comunicación, a través de esta red, era la primera vez que se estrechaban la mano. “No puedo creer, es el marcaso_7; es más joven de lo que pensé”. El marcaso_7 es el sobrenombre que utiliza Marco Andrade para interactuar en Twitter y aunque es uno de los más conocidos en esta comunidad, su rostro era desconocido para muchos.

Verónica Burbano, una twittera que se integró hace un par de semanas a esta comunidad virtual, comentó que este encuentro fue vital para conocerse cara a cara.

El ambiente era de fiesta: la música de fondo de un grupo de raperos obligaba a los participantes a conversar casi a gritos. Hubo danza árabe, capoeira, música electrónica y en los intervalos charlas cortas para difundir las características de Twitter.

Los más novatos discutían sobre cómo podían explotar mejor la herramienta y los más duchos daban consejos a diestra y siniestra. Entre el público, una mujer que nunca ha utilizado esta plataforma preguntó ingenuamente: ¿Para qué twittear? y su acompañante remató: “Es un sitio web que solo sirve para decir qué haces”.

Para Álex Llumiquinga, cuyo sobrenombre es patrikalex, no está mal que en algún momento comentes dónde te encuentras y qué harás, pero la herramienta va más allá y dice: “La utilidad de este microblog depende del uso que cada usuario le dé”.

“Soy  informático y puedes solicitar ayuda para diseñar una herramienta, por ejemplo. Lo interesante es que, a través de Twitter te colaboran y tú también retribuyes este aporte, sin ningún interés. Interesante ¿verdad?”      

Comenta, además, que a su grupo, integrado por especialistas en informática, se sumaron también abogados, artistas y comunicadores interesados en tecnología.      

Este joven invitó a este festival a dos amigos que nunca han empleado esta plataforma. “Esta cita es el momento más idóneo para integrarlos en esta comunidad que cada día es más numerosa”.

Fuente: El Comercio 

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