Telecomunicaciones y los derechos a la comunicación, expresión e información

 
Por Ing. Gerardo Fumero Paniagua (especial para ARGENPRESS.info)

Las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC), constituyen hoy redes que desempeñan en la sociedad, la función del sistema nervioso en el cuerpo humano; de tal forma que quien las controle, lo hace también con la sociedad.

Los medios de comunicación tradicionales, están en manos de grandes y poderosos intereses económicos, que orientan el pensamiento de los pueblos y los manipulan a conveniencia. La Internet en cambio, con alcances planetarios- está presente, cada vez en más procesos humanos y tiene el potencial para democratizar las sociedades, lo cual depende de que se garantice a todo habitante, el acceso a dicha red.

Un mundo dependiente de las telecomunicaciones

La celeridad del proceso de la globalización a partir de la década de los 80, ha provocado grandes cambios en el mundo, con consecuencias todavía no dimensionadas, pero cada vez más visibles: tele-educación, tele-medicina, tele-trabajo, tele-comercio, tele-vigilancia, tele-voto, firma digital, personalidad virtual, etc.

En ese proceso, las telecomunicaciones han sido el elemento que más ha contribuido al establecimiento de un nuevo orden mundial, en el que los derechos del hombre han sido sustituidos por los del libre comercio, cambio de paradigmas impulsado precisamente a través de los medios: prensa, radio, cine y televisión.

La concentración de la propiedad de esos medios, les ha permitido desincentivar la capacidad de análisis, el diálogo y la discusión, para dar paso al pensamiento único. De ahí la necesidad de garantizar mecanismos y recursos que hagan posible una sociedad más pluralista.

En contraste, la Internet no solo vino a revolucionar la vida cotidiana, sino que obliga a una mejor rendición de cuentas, mayor transparencia, participación más democrática en la toma de decisiones, todo lo cual forja un ciudadano mejor informado y más educado, consciente y tolerante. Sin embargo, el acceso a esa tecnología no está garantizado para todos, y más bien es amenazado por la mercantilización de los servicios de telecomunicaciones, en manos de grandes transnacionales.

El espectro radioeléctrico, del que se sirven tanto las telecomunicaciones como los medios, es propiedad de los Estados. Sin embargo, no siempre el marco legal garantiza los derechos ciudadanos, por lo que es imperativo legislar para asegurar:

a) Más y mejores servicios de telecomunicaciones, bajo principios de solidaridad y universalidad.

b) Los derechos a la libre comunicación, expresión e información.

c) Una sociedad más justa, transparente, participativa, democrática, equitativa y solidaria.

Derechos de comunicación, expresión e información

En 1948, las Naciones Unidas (ONU), proclamó en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, Artículo 19: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión;…, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.

Estos derechos, a pesar de su alcance universal, muy frecuentemente se coartan sin mayores consecuencias, pues quedan al arbitrio de los medios de prensa, radio y televisión, a pesar de que los últimos dos son obligados usuarios del espectro. Es por tanto irónico, que mientras el Estado suple el medio para hacer posible, al menos estas últimas dos modalidades de comunicación, todas estén al servicio de grandes capitales y que no respetan los derechos de los ciudadanos. Realidad sumamente grave, dado que tales medios cumplen un rol vital, pues son instrumentos que propician o anulan la capacidad de pensamiento y la creatividad del individuo. Estos medios, la industria del entretenimiento y las estructuras educativas -en un alto grado dependientes de las telecomunicaciones- conforman una suerte de entretejido, que de alguna manera forjan el destino de nuestras sociedades.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.