Con el comienzo del año escolar de la Costa, hay que evocar la necesaria introducción de las computadoras en las aulas y la revolución educativa que inexorablemente se nos impone si es que queremos vivir en la modernidad.
La educación de la persona comienza con la alfabetización, ese prodigio de hacer que unos signos elementales que llamamos letras y números se llenen de significados y conceptos hasta introducirnos en los conocimientos estructurados: matemática, ciencias, historia, derecho, física.
Con el aprender, aumenta el valorarnos, a vivir quiénes somos, a experimentarnos libres, sujetos de derechos y obligaciones, personas únicas e insustituibles, capaces de plantearnos las preguntas fundamentales sobre el mundo y las cosas, el presente y el futuro, la sociedad humana y el mismo Dios.
Con la educación escolar y universitaria, vienen las carreras hechas de conocimiento y vocación que nos permiten enfrentar "el ganar el pan y algo más" con todo lo aprendido, hasta identificarnos con el título adquirido.
Todo lo anterior justifica la exigencia, todavía no lograda, de que cada niña y cada niño de nuestro Ecuador puedan alcanzar una educación de calidad, de la que nadie quede excluido.
La computadora en la escuela es el signo revolucionario de la entrada de la calidad y la modernidad en nuestra educación. Vienen las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) representadas por el computador, más Internet y todo el mundo de los conocimientos en conexión a los que ellos nos introducen. La compu, de inmediato, si de veras se emplea con todas sus potencialidades, hace añejos los planes de educación que vienen del modelo industrial e impulsa una renovación de toda la educación.
Profesores y alumnos deben "alfabetizarse de nuevo", empezar de cero, para poder abrirse a un mundo de educación ilimitada, siempre renovable y que nos obliga a no abandonarla, so pena de quedar obsoletos.
Como ha escrito un experto, "debemos modificar la praxis educativa, el quehacer docente, incorporando los nuevos procesos de comunicación al sistema educativo; desarrollando en el estudiante habilidades en su toma de decisiones con relación al acceso a la información dentro de un proceso de enseñanza y aprendizaje crítico, reflexivo, activo, participativo y cooperativo, todo ello inmerso en un clima de libertad".
La disyuntiva entre nosotros, hoy, está en que nos quedemos en ser usuarios de la tecnología de la "compu" como un instrumento pedagógico más, o entremos en una sociedad que incorpore una nueva forma de concebir y crear conocimiento.
En momentos en que nuestros maestros y alumnos, todo nuestro sistema curricular, lucha por tener unos mínimos de calidad en un sistema que perece, el TIC llama a nuestras puertas. Mantenerlas cerradas es suicida!
Fuente: Diario Hoy


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Pero aún nos falta mucho trecho por recorrer, nuestros alumnos están aptos para adentrarse en este ritmo vertiginoso de evolución tecnológica; la pregunta es ¿lo están nuestros docentes?
La respuesta a esta pregunta, puede derivar estrategías para ir allanando el camino para que los ecuatorianos seamos entes activos en la sociedad informacional y posterior sociedad del conocimiento.