La Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información

Belén Albornoz, Red Infodesarrollo.ec
Fue Túnez la ciudad donde culminó un proceso de cuatro años, la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (CMSI). El trabajo de todos los sectores involucrados ha generado una serie de principios, conceptos, consensos y al mismo tiempo ha evidenciado las desigualdades entre las contrapartes, la necesidad de asumir nuevos roles, la diversidad de intereses y visiones respecto de la Sociedad de la Información a la que aspiramos.

En el Plan de Acción de Ginebra se reconoce que la Sociedad de la Información “es un concepto en plena evolución, que ha alcanzado en el mundo diferentes niveles, como reflejo de diferentes etapas de desarrollo”. En nuestra región sería importante empezar a cuestionarnos si hemos logrado desarrollar algún tipo de Sociedad de la Información (SI), y si este fuera el caso, en qué etapa de desarrollo nos encontramos y cómo generaríamos propuestas que contribuyeran a la construcción de una SI inclusiva. El proyecto de SI que deseamos alcanzar, debe cuestionar antes que nada cómo rediseñar el proceso de toma de decisiones por parte de los distintos actores de la sociedad, los niveles de responsabilidad y de involucramiento necesarios para volver el proceso no sólo inclusivo sino participativo. Porque la SI refleja las dinámicas que la preceden y es un fenómeno político y social complejo que no puede ni debe reducirse a una perspectiva tecnocéntrica.

Justamente para intentar resolver la complejidad de los factores que afectan en primer plano a la SI, la CMSI se concentró en el desarrollo de dos grandes áreas: Gobernanza de internet y mecanismos de financiación de infraestructura.

Sobre gobernanza de internet, el sector académico opina que la CMSI fue incapaz de cambiar el status quo, sobre todo en lo referente a la ICANN (Sociedad para la asignación de nombres y direcciones de internet), tema que se prolongará por varios años; Muller incluso señala que Estados Unidos se enfrenta a un proceso de debate que puede erosionar su posicionamiento. Sin embargo, otros sectores consideran que ICANN ha emergido de la Cumbre con un nivel de legitimidad que antes no poseía, y que ahora ostenta un cierto nivel de autoridad pública, aunque su estructura institucional no ha variado y continúa operando bajo la autoridad formal de un solo gobierno.

Con respecto a los mecanismos de financiación de infraestructura se acoge el Fondo de Solidaridad Digital creado en Ginebra y se reconoce el que los gobiernos tienen la responsabilidad de coordinar los programas de financiación pública, para lo cual se recomienda que los donantes y beneficiarios realicen una mejor coordinación transectorial, mientras que los organismos de financiación multilaterales, al igual que los bancos, consideren adaptar los mecanismos ya existentes a otros nuevos, con el objetivo de atender a la demanda nacional y regional.

Las Cumbres han dejado como legado Declaraciones de Principios y Planes de Acción, donde no sólo se incluye la gobernanza de internet y los mecanismos de financiación de infraestructura, sino también la importancia de los Derechos Humanos, de género, del acceso al conocimiento, del acceso a información sobre salud, de la educación y la investigación, de los medios y de la diversidad cultural que entraña la Sociedad de la Información.

La CMSI ha inaugurado un espacio donde debatir cómo construir, desde lo local y lo regional, una SI global. Más que conclusiones, la CMSI nos ha heredado cuestionamientos y desafíos los que deben ser profundizados en nuevas plataformas y estructuras.

Las consecuencias de la CMSI todavía están por verse, al igual que el establecimiento de paradigmas y de decisiones concretas.

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