¿Qué pasa con la colegiación de periodistas y la declaración de Chapultepec?

Francisco Ordóñez, Presidente del Colegio de Periodistas de Pichincha (Quito) rechazó la decisión del Gobierno de Palacio y los delegados del Congreso y la Corte Suprema de Justicia, de firmar la denominada ‘Declaración de Chapultepec’. Ordóñez hizo llegar una carta dirigida a las principales autoridades del Estado, en la que reclama por la adhesión, puesto que «contraría la Constitución y las leyes ecuatorianas que establecen la colegiación de los periodistas, como un mecanismo de defensa de la ciudadanía para que se garantice la libertad de expresión, el libre acceso a la información y la libertad de conciencia.

El Presidente del Ecuador Alfredo Palacio, hace pocos días anunció. en la reunión de la denominada Sociedad Interamericana de Prensa, en Quito, que su gobierno suscribía el documento. Francisco Ordóñez rechaza también al beneplácito del gobierno por la reunión de la SIP que no aportó nada para el Ecuador.

Textualmente en la misiva se afirma:

Quito, 5 de abril de 2006

Señor doctor
Alfredo Palacio
PRESIDENTE CONSTITUCIONAL
DE LA REPÚBLICA DEL ECUADOR

Señor doctor
Wilfrido Lucero
PRESIDENTE DEL HONORABLE
CONGRESO NACIONAL

Señor doctor
Jaime Velasco
PRESIDENTE DE LA
CORTE SUPREMA DE JUSTICIA
En su despacho.-

De mi consideración:

El Colegio de Periodistas de Pichincha rechaza la decisión del Gobierno Nacional y de los representantes del Poder Legislativo y del Poder Judicial de suscribir la Declaración de Chapultepec, porque contraría la Constitución y las leyes ecuatorianas que establecen la colegiación de los periodistas, como un mecanismo de defensa de la ciudadanía para que se garantice la libertad de expresión, el libre acceso a la información y la libertad de conciencia. La ley de colegiación obliga a los medios a la contratación de profesionales con el nivel universitario suficiente y con la prestancia académica que implican respeto a su dignidad y a su propio pensamiento.

La defensa profesional se enmarca en el hecho de que las acciones de comunicación obedecen a parámetros conceptuales y técnicos fundamentales, que si no son adquiridos en procesos de aprendizaje serios de segundo, tercero y cuarto nivel no garantizan un ejercicio de experticia. En el país, lamentablemente, se ha negado esta realidad y algunos medios de comunicación siguen confundiendo al ejercicio profesional con prácticas empíricas de la comunicación entendida como acto cotidiano y hecho social que no precisa ni siquiera de un análisis de contenidos. Esta puede ser una de las causas de que la práctica del periodismo nacional no cubra las expectativas sociales.

La Declaración de Chapultepec, es un documento plagado de generalidades, lugares comunes y reiteraciones sobre la defensa de las libertades y la libre expresión, que algunos medios de comunicación social, desgraciadamente demasiados, proclaman y no ejercen. Mientras utilizan decenas de horas diarias y de gigantescos espacios para telenovelas, programas cuestionables en su calidad estética, educativa y hasta moral o para noticias policiales y escándalos. Los informativos cuentan con tiempos muy limitados, mientras que programas sin ningún valor social, se difunden en largas horas. Todo ello responde a situaciones estructurales, ya que la publicidad que insertan las grandes empresas, obliga a los medios a banalizar los contenidos, para que no sean conflictivos o de confrontación de ideas o de grupos sociales.

La investigación empírica ha demostrado en centenares de estudios que los medios excluyen a la mayoría de actores sociales y políticos de las páginas y espacios de la prensa y televisión, para dar cabida solamente a quienes ejercen el poder político y económico y que adicionalmente, están siempre adscritos al orden industrial y no al de las ideas.

Nos place señalar que, en contraposición, hay periódicos, revistas, y sobre todo radiodifusoras, convertidos en verdaderos baluartes en las luchas por la equidad, la justicia, la defensa de los derechos humanos, del ambiente y de los intereses nacionales. Esos medios están adscritos al orden social, a las ideas, al derecho y a la equidad. La fuerza que actualmente tiene la radiodifusión obedece justamente a su apertura, flexibilidad y compromiso con la sociedad y también a la menor dependencia de los grandes anunciantes.

La propia declaración de Chapultepec, sostiene en su principio No. 8 que la observancia de los valores éticos y profesionales no deben ser impuestos, son, según tan peregrino enfoque, compromisos con la verdad y la credibilidad, la búsqueda de imparcialidad y equidad. Son según dice la Declaración textualmente, de responsabilidad exclusiva de periodistas y medios.

 La Reunión de Medio Año de la SIP, que se realizó en Quito, hace pocas semanas, pretendió convertir a la Declaración de Chapultepec, en un gran hito de la comunicación social para el Continente, a falta de otras propuestas y posicionamientos intelectuales de los que careció esa Asamblea de propietarios de periódicos. Lástima que por su obsolescencia, por su pesada reiteración y por no corresponder a la realidad, no cumplió con el cometido. Al parecer la mayoría de delegados vinieron a Quito para analizar nuevas propuestas comerciales, tomar contacto con proveedores, buscar como mitigar el impacto que está causando la TV, el telecable y sobre todo el Internet a sus utilidades. Desde luego cumplió también con el ritual de satanizar a unos gobiernos y no a otros, por los atentados que perpetran contra la libertad de expresión.

Esta comunicación tiene el propósito de señalar al Gobierno del Doctor Alfredo Palacios, al Presidente del Honorable Congreso Nacional y al Presidente de la Corte Suprema de Justicia, la inconformidad del Colegio de Periodistas de Pichincha, por su adhesión a la declaración de Chapultepec y su rechazo al beneplácito del gobierno por la reunión de la SIP que no aportó nada para el Ecuador.

Muy atentamente,

Francisco Ordóñez Andrade
PRESIDENTE DEL COLEGIO DE
PERIODISTAS DE PICHINCHA
Matrícula profesional CP 17-669

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