1 334 personas obtuvieron empleo mediante un portal

Redacción Negocios

El empresario envía ofertas de trabajo y un sistema gratuito escoge a los mejores postulantes. Los clasificados de los diarios no son la única opción para encontrar trabajo.


La Escuela Superior del Ejército (ESPE) creó un nuevo sistema electrónico para que la búsqueda se haga por la Internet.

Junto con la Municipalidad de Quito y la Agencia Municipal de Desarrollo Económico Conquito, crearon el portal www.conquito.org.ec/bolsaempleo/. “Los empresarios pueden enviar sus ofertas de trabajo y los desempleados, sus hojas de vida”, dice Ana María Aldaz, de la ESPE.

Aunque el proyecto Bolsa de empleo funciona desde el 2005, el sistema se implementó en febrero, y a diferencia de las agencias tradicionales de empleo, es gratuito tanto para el empresario como para el trabajador. Hasta ahora, 1 334 personas han sido colocadas en áreas técnicas, administrativas y operativas, especialmente.

Álvaro Jijón, del proyecto Bolsa de Empleo, asegura que además de colocar ofertas y demandas de trabajo, también se pueden hacer pruebas psicológicas o de calificación a las personas interesadas que postulan.

“El objetivo es que el usuario tenga herramientas para reclutar, calificar y seleccionar a su personal, sin importar el lugar físico. Se puede hacer el trámite en Quito, desde Cuenca, sin tener que ir a esa ciudad”.

Estas posibilidades que ofrece el sistema se dieron a conocer ayer a los representantes de 47 empresas que acudieron a la VI Feria de Empleo que organizaron las mismas instituciones que apoyan el proyecto.

El acto fue en las instalaciones de la Factoría del conocimiento, ubicada entre las av. Maldonado y Cardenal de la Torre, al sur de Quito. Los ejecutivos conocieron cómo acceder al portal, el registro de empresas y uso y manejo del chat, para comunicarse con los asesores del portal que están conectados siempre a la Internet para resolver dudas.

“El sistema nos hace ganar tiempo en la selección”, enfatizó Rubén Molina, de recursos humanos del hotel Akros.

Fuente: El Comercio

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